Servicios ecosistémicos culturales marinos: lagunas de conocimiento y prioridades de investigación

Acaba de ser publicado nuestro trabajo de revisión sobre servicios ecosistémicos culturales marinos en la revista One Ecosystem. El artículo es de acceso abierto y puede ser descargado libremente.

El resumen:

Cultural ecosystem services (CES) reflect peoples’ physical and cognitive interactions with nature and are increasingly recognised for providing non-material benefits to human societies. Whereas coasts, seas, and oceans sustain a great proportion of the human population, CES provided by these ecosystems have remained largely unexplored. Therefore, our aims were (1) to analyse the state of research on marine and coastal CES, (2) to identify knowledge gaps, and (3) to identify research priorities and pinpoint the move forward. To accomplish these objectives, we did a systematic review of the scientific literature and synthesised a subset of 72 peer-reviewed publications. Results show that research on marine and coastal CES is scarce compared to other ecosystem service categories. It is primarily focused on local and regional sociocultural or economic assessments of coastal ecosystems from Western Europe and North America. Such research bias narrows the understanding of social-ecological interactions to a western cultural setting, undermining the role of other worldviews in the understanding of a wide range of interactions between cultural practices and ecosystems worldwide. Additionally, we have identified clusters of co-occurring drivers of change affecting marine and coastal habitats and their CES. Our systematic review highlights knowledge gaps in: (1) the lack of integrated valuation assessments; (2) linking the contribution of CES benefits to human wellbeing; (3) assessing more subjective and intangible CES classes; (4) identifying the role of open-ocean and deep-sea areas in providing CES; and (5) understanding the role of non-natural capital in the co-production of marine and coastal CES. Research priorities should be aimed at filling these knowledge gaps. Overcoming such challenges can result in increased appreciation of marine and coastal CES, and more balanced decision-supporting mechanisms that will ultimately contribute to more sustainable interactions between humans and marine ecosystems.

 

La Reserva Marina de Interés Pesquero Os Miñarzos: línea base de las comunidades biológicas y análisis del efecto reserva temprano

Un parto largo, complejo y muy esperado; (mi) Diana Fernández defiende mañana 15 de diciembre de 2015 a las 17:00h en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias de la Universidade de A Coruña su Tesis Doctoral, que aquí comparto:

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Buceando en las Antípodas

Hace ya más de dos años que volví de mi viaje a Australia para visitar a mi colega y amigo Jeremy Prince. De mi trabajo en Australia y de la posterior visita de Jeremy a Galicia ya he tratado en entradas anteriores de este blog. Pero naturalmente (en la acepción más estricta del término) durante mi viaje tuve la oportunidad de contemplar una pequeña pero selecta representación de la extraña y maravillosa flora y fauna submarina de esta isla continente. Este es el relato de mis experiencias.

Perth, la capital de Australia Occidental es la ciudad más aislada del mundo. La ciudad más cercana no está en Australia, sino en Indonesia. Además, la gente hace su vida en una estrecha franja de costa, huyendo del “Outback”, el abrasador desierto interior. Tim Winton, uno de los escritores de mayor éxito de Australia, explica que “en el Oeste vivimos de espaldas a tierra, pero con el mar en la mirada “. Aislados y cercados por el desierto, la relación de los Aussies del Oeste con el mar es necesariamente muy estrecha, y es también por ello que aquí todo el mundo tiene una historia de tiburones que contar.Fremantle 2Freemantle, cerca de Perth, mi hogar durante mi estancia en Australia Occidental.

Esta gente adora el mar, nadan y navegan en masa con la seguridad de que las avionetas y helicópteros de la “shark patrol” zumban por encima de las cabezas cada pocos minutos. Pero tal y como me explica Jeremy en su barco de camino a Rottnest Island, más que por razones de verdadera eficacia, se trata de generar confianza entre bañistas, surfistas y navegantes.

El ancla aún no ha tocado fondo en las cercanías de Rottnest Island, una pequeña isla muy popular como destino turístico, cuando Jeremy, mitad persona, mitad mamífero marino, ya está en el agua con su fusil de pesca.Rottnest islandUn popular fondeadero en Rottnest Island.

Yo me demoro un tanto con Adrian Hordyk, biólogo, colega y compañero de inmersión, poniéndome el pesado equipo bajo un sol de justicia. Abajo me tienta una prometedora agua turquesa, aunque relativamente fría por la influencia de la corriente de Australia Occidental.Rottnest island 2La playa sumergida, en Rottnest Island.

Aquí se da una interesante mezcla de fauna y flora debido a la influencia de la corriente de Leeuwin, opuesta en sentido y temperatura a la anterior. Por ello aquí se pueden contemplar corales conviviendo con bosques de macroalgas pardas.Diving 6Una colonia de coral duro, en aguas de Australia Occidental.

Doncella Una doncella Coris auricularis sobrenadando una formación rocosa cubierta de fauna sésil.

Diving 21Esponjas tapizando la roca, a 18 metros de profundidad.

Diving 15Una esponja negra sobre las rocas.

Diving 10Rocas cubiertas de fauna.

En el fondo arenoso bajo el barco me da la bienvenida un gran ejemplar de tiburón wobbegong, perteneciente a una familia casi exclusiva de estas aguas. Se trata de un tiburón muy tranquilo, que permite acercarse a él a placer. Nada que ver con sus primos, los grandes blancos que abundan en estas aguas.Wobeggong shark 1Un hermoso ejemplar de tiburón wobbegong Orectolobus sp., descansando junto a un afloramiento rocoso en la costa de Australia Occidental.

Wobeggong shark 2Detalle de la cabeza de un wobbegong, mostrando sus característicos barbillones.

Mientras Jeremy se queda pescando cerca del barco, Adrian y yo exploramos las rocas calcáreas de caprichosas formas que caracterizan el paisaje submarino de esta área de Australia.

Diving 28

Diving

Diving 24Las formaciones calcáreas favorecen la presencia de cuevas submarinas.

El exterior de las numerosas cavernas submarinas, con permiso de los tiburones blancos, está dominado por bancos de enormes sargos búfalo, que entran y salen de las oquedades a modo de grandes obuses plateados.

Fish 2Las comunidades de peces están dominadas por los bancos de grandes sargos búfalo Kyphosus sydneyanus.

Fish 6Los enormes Dactylophora nigricans se acercan al fotógrafo sin ningún miedo.

No me gusta adentrarme en las cuevas, ni siquiera las terrestres, pero por esta vez haré una excepción porque Adrian me ha explicado que los diablos azules suelen esconderse en ellas durante el día. Los diablos azules sólo pueden verse en estas aguas, así que reúno coraje y me acerco a la entrada de una de las cuevas más amplias. La abertura, de unos dos metros de diámetro, está guardada por un banco de bonitas colas de golondrina, que se separan cual la cortina de antiguo teatro para dejarme paso.

Fish 8Los bancos de colas de golondrina Centroberyx lineatus aguardan a la noche en la seguridad de las cuevas.

Iluminándome con la linterna de mi flash submarino mientras me habitúo a la penumbra, me detengo junto a un pez cofre mientras las abigarradas antenas de las langostas acarician mis aletas.

Fish 4

LobsterLos peces cofre Anoplocapros lenticularis y las langostas Panulirus cygnus también se refugian en las cuevas durante el día.

Me adentro un poco más en la cueva para doblar un gran saliente rocoso que me impide el paso. Trato de no tocar las paredes de la cueva para no dañar a los corales blandos que las tapizan. El saliente me fuerza a pasar cerca del techo y mientras trato de que la grifería de la botella no choque contra la roca, vislumbro con el rabillo del ojo una mancha negruzca cerca del fondo. Enfoco la linterna y con un fogonazo un precioso pez azul eléctrico se destaca contra el inmaculado fondo coralino. ¡Un pez diablo azul!. Lo contemplo embelesado un buen rato, mientras pienso que ha merecido la pena superar mis temores y explorar la caverna.

Devil fish 3Este bonito diablo azul Paraplesiops meleagris, de unos 20 cm de longitud y nada tímido con los buceadores, descansaba en el interior de una cueva rocosa.

Una vez fuera de la cueva, y antes de volver al barco me recreo en una soleada pradera de hierbas marinas y contemplo los bancos de juveniles que juguetean entre las hojas. Cerca de ellos tengo la suerte de ver un banco de vistosas viejas viudas, otra de las especialidades locales.

Diving 16Grupos de juveniles nadan entre otros de los hábitats característicos de los fondos más someros: las praderas de fanerógamas marinas.

Finalmente busco la cadena del ancla y subo a su lado sin poder evitar pensar en que hace unos seis meses un buceador murió devorado por un tiburón blanco en esta zona mientras realizaba una parada de descompresión. No sabía que los grandes blancos atacasen a buceadores sumergidos, hasta ahora creía que se limitaban a los bañistas o surfistas en superficie. Subo a cubierta, donde Jeremy nos espera desde hace un rato, levantamos el ancla y nos dirigimos a nuestro segundo punto de inmersión.

PecesUn vistoso grupo de viejas viudas Enoplosus armatus, también exclusivos de estas aguas.

Tras apenas unos minutos de navegación nos detenemos al lado de una boya oceanográfica de un amarillo brillante, ya con el sol besando el horizonte. Mientras preparamos los equipos, linternas incluidas, Jeremy comenta desenfadadamente que estamos junto a la boya australiana con mayor número de detecciones de marcas en tiburones blancos. Me lo pienso mientras parpadeo y les propongo atropelladamente que nos vayamos tranquilamente a disfrutar de unas bien merecidas cervezas. Todos coincidimos, así que levamos anclas y nos vamos derechitos al primer bar que encontramos.

Hay menos y son más pequeños

En el año 2007 iniciaba yo mi doctorado y escribí una entrada en este blog que ahora recupero en parte para ilustrar y conmemorar la reciente publicación de un artículo mío en la revista Fisheries Management and Ecology acerca de las tendencias temporales a largo plazo en los pesces costeros de Galicia. Escribía yo en aquel entonces sin saberlo sobre el llamado Síndrome de las Tendencias Cambiantes (Shifting Baseline Syndrom; Pauly, 1995), que describe la dificultad que tenemos para documentar los cambios operados en los ecosistemas debido a la lentitud a la que operan en relación a la escala de una vida humana. Así, las historias de abundancias pasadas que nos contaba nuestro abuelo el pescador caen en el olvido, como lágrimas en la lluvia, si no se documentan apropiadamente.

(…) parece que las historias de nuestro abuelo el pescador son ciertas, quizás convendría hacerle caso y pararnos a pensar un momento acerca de hacia donde nos conduce la actual explotación que la humanidad realiza de los recursos marinos y la acelerada destrucción de los hábitats oceánicos a la que todos estamos contribuyendo. Los resultados finales de esta investigación favorecerán el esclarecimiento de estas y otras cuestiones y ojalá puedan contribuir a que los bisnietos de nuestro abuelo puedan disfrutar como nosotros de las maravillas que ofrecen los océanos del planeta.

Precisamente el archivo de campeonatos submarinos de la Federación Galega de Actividades Subacuáticas (fui responsable de su Departamento de Biología durante unos años), me ha permitido establecer que nuestros peces costeros son casi un 80% más escasos que hace 50 años. Además, los que quedan son un 80% menores que en 1950. Los ecosistemas costeros actuales son meras sombras proyectadas sobre las paredes de la caverna de nuestra ignorancia.

Pita_2014 Hidden collapse coastal fish community Galicia