Estertores de una lubina

Prometía hace unas semanas informar acerca de los resultados del seguimiento mediante telemetría manual del último animal marcado para el proyecto PECOS del Grupo de Recursos Marinos y Pesquerías de la Universidade de A Coruña.

lubina

Y estos son los movimientos durante 48 h de la lubina marcada (Dicentrarchus labrax) en las Islas de San Pedro (O de A Coruña, Spain). Sospechamos que el animal murió después de las primeras 24h en la posición “final”. El estrés derivado de la manipulación por la captura y marcado podría haber sido la causa.

En todo caso contamos con información suficiente para cumplir con los objetivos que nos planteamos en el proyecto, por lo que espero poder comentar novedades en un plazo razonable.

¡Qué diablos hará el maldito bicho!

Es la frase que más a menudo me pasa por la mollera durante las 48 h que llevo embarcado, siguiendo a una lubina marcada con un emisor de telemetría. El animal lleva las últimas 12 h sin moverse y empiezo a sospechar que algo no va del todo bien. El cansancio acumulado se hace notar, pero perseveramos en nuestro seguimiento. Ya llegara el momento de validar nuestros resultados y comprobar si ha habido algún error. Y es que en esto de la telemetría no siempre sale todo correctamente…

chiste

Tomado de “O Fanequeiro“, un blog de un colega de profesión al que estoy suscrito y que recomiendo.

Lubina

El “maldito” kg de lubina de nuestros desvelos (Dicentrarchus labrax).

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Un momento del seguimiento en nuestra embarcación, la Balea.

Y a continuación dos buenos ejemplos de I+D+i llevada a la práctica.

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Atención al anclaje del soporte de nuestro hidrófono, nos estamos planteando seriamente una patente.

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La función del paraguas es doble, además de proteger al operario del receptor de telemetría de una intempestuosa noche, podría captar transmisiones procedentes de otros sistemas planetarios.

Continuará…

Los casi 9 kilómetros de recorrido que pueden ser visualizados en la imagen, corresponden a una lubina, Dicentrarchus labrax, que hemos seguido mediante telemetría manual durante 2 días (ver anteriores entradas para más información). A falta de un análisis en profundidad de los resultados obtenidos, parece que las lubinas son depredadores más activos de lo que esperábamos (este individuo, de alrededor de 1 kg de peso, mantuvo una velocidad de “natación de crucero” de casi 9 km por hora).

Tanto en el arranque de la ruta (cercanías del desagüe de efluentes de A Coruña), como en el final (la playa de Riazor-Orzán), las lubinas pueden obtener una comida fácil entre los pececillos que abundan en ambas localizaciones.

En cuanto las condiciones del mar mejoren, repetiremos la experiencia con otro ejemplar de la misma especie, que esperamos que nos ayude a entender un poco mejor el uso del hábitat que realizan estos depredadores tan activos.